Canto en Casa

Noelia Sandoval

Redacción de Canto en Casa

Sobre la autora

Trabajo en administración en Valparaíso y tengo 32 años. Todo esto empezó en uno de esos inviernos grises que aquí se alargan más de la cuenta, cuando quería algo en la semana que no fuera una pantalla y que no fuera para nadie más que para mí. Siempre había tarareado lavando los platos, casi sin darme cuenta. Una noche simplemente no paré cuando terminé de lavar, y me quedé con la curiosidad de si ese quiebre que me hacía la voz en las notas altas tenía arreglo o era solo parte de cómo soy.

Mi "estudio" es el rincón del sofá, con los cojines apilados detrás del hombro para amortiguar el eco, los auriculares puestos para que los vecinos no sufran y el teléfono apoyado contra una taza sobre la mesa auxiliar. Grabo tomas que casi siempre borro apenas terminan. A Ignacia, mi compañera de escritorio en la oficina, fue a la primera que se le escapó que hacía esto, casi sin querer, esperando el ascensor una tarde. El canto es una afición para mí, no una profesión ni una aspiración. Hay noches en que canto deliberadamente mal solo para sacudirme un día pesado de encima.

Lo que me interesa registrar acá no es una mejora técnica pensada para alguien más, sino ese momento raro en que una nota que llevaba semanas sin salir, de pronto se queda quieta sin pelear. Aprendí, a la fuerza y más de una vez, que cuando un agudo empieza a doler o la voz se corta, lo que corresponde es parar y dejarla descansar, no insistir hasta que se ponga peor.

Lo que no escribo

Acá no vas a encontrar guías de compra, comparativas de cursos de canto, tutoriales de técnica vocal ni consejos con autoridad de experta. Es el registro de una experiencia privada, y a ratos bochornosa, de aprender a cantar sola sin que nadie escuche.

Escritos por Noelia Sandoval

Aviso

Parte de lo que enlazo en este cuaderno son recomendaciones de afiliado. Si alguien cae en un curso de canto por uno de esos enlaces y lo compra, me llega una comisión, y a esa persona el precio le queda igual. Eso ayuda a pagar las noches que me siento a escribir esto. Lo que va sin afiliación lo aclaro al pie.